sábado, 3 de diciembre de 2011

rigidez de descerebración

mirada perdida,
carita de pena...
¿qué haces con tu vida?
¿acaso no oyes las sirenas?

....corre....que se acercan, y pronto...
pronto estallarán en centellas

miércoles, 30 de noviembre de 2011

prismas

Sólo quería sentirse bien.
Pasaba el tiempo, se alimentaba de silencios, lloraba ríos invisibles y él, poco a poco, se marchitaba ante la caída.

-No puedo hacer más. Sé que lo que hay es enorme, un elefante en la cocina, pero...no lo veo.
-No lo ves, pero yo sí.

Entonces él, quitándole las gafas de sol, la miró a los ojos y la besó. Acto seguido le tendió su mano entregándole sus ojos....para así poder verse como él la veía.

viernes, 4 de noviembre de 2011

a Pulmón o a Pulmonía

-Me dejé caer en los abismos.

-Te escuché ir, a lo lejos...
El cielo se nubló con inmensas bandadas de pájaros,
enmudecieron la ciudad y los rostros desaparecieron de las calles.
Había llegado el invierno, ya no quedaba dónde buscar...

- Siempre esperé que me rescataras.

jueves, 29 de septiembre de 2011

abriendo caminos de espejos

A quemarropa, una única puerta de entrada, sin salida. Trayectoria errática, salvaje. Arrasando por donde pasa, un tornado de fuego dispuesto a fundir el centro del cerebro. Cortocircuito que amordaza mis sentidos, y ya nada vale nada. Ha traído el sol de la mano, y las flores que prometí estudiar, y las lunas que juré abrazar en las noches desiertas. Un país de liliputienses devastado por un gigante, un gigante como una bola de luz que tan sólo veía espejos a su paso, sonriéndole.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

de viaje a los sueños polares

Abrir los ojos, y no-ver...y ver, blanco, todos los colores de una vez, y vuelta a la nada. Descubriendo el mundo debajo de las sábanas, prohibiendo la entrada de monstruos y otras pesadillas, dejando pasar sólo los rayos de sol precisos que me hagan posible intuir otras formas, extranjeras. Viento cálido, pero no, viene de dentro, y desaparece. Y, si agudizo los sentidos, ahí están, ritmos cardíacos bailando con los vientos del sur. Pero no, no soy yo. Explota el submundo artificial de los sueños, y la realidad amable me sacude de repente. Y es que sumando cada uno de los dedos, ahora...son veinte.


(y se mueven, y me bailan)

viernes, 2 de septiembre de 2011

en Munchkin o en cualquier otra parte

¿Y si no tienes los chapines colorados con los que regresar a casa? ¿Y si ni tan siquiera tienes un propio Kansas al que llamar hogar?

Entonces te apegas a cada baldosa amarilla como si fuera tuya y así, sin saber muy bien ni cuándo empezó ni dónde acabará, recorres el camino, sin pedir mucho más, ni un corazón (toctoc tal vez no suene a hueco), ni inteligencia (que te distrae de la felicidad)...simplemente otro paso, otro día, no alcanzar a ver el final.


lunes, 22 de agosto de 2011

rompiendo muebles otra vez

Te has subido a la lámpara del techo para bombardearme los sentidos.


Y allí, aferrado al tiempo, te niegas a parar;

aun sabiendo que la distancia, de tu cielo a mi cama,

es más eterna y fría que el invierno que se esconde tras las cortinas de esta extraña habitación.


martes, 16 de agosto de 2011

desintoxicación

-¿más?

-Si, por favor, doble.

Que todo cansa, llegado el momento. Pero cuando el momento no se ve por mucho que mires (sin querer encontrarlo) y el horizonte, sin embargo, tiene sus fronteras a un paso de ti...entonces sí, que sea doble.


Un año de sobredosis de alegría.

martes, 9 de agosto de 2011

Reencuentro conMi

Echando la vista atrás, sintiendo los momentos peregrinar por mis antebrazos, estimulando cada poro. Recorriendo los recovecos de nuestros caminos, que se cruzaron hace ya cuatro años o 1460 días, alguno más... alguno menos. Alcanzando a oler cada uno de los colores que llenaron nuestras mañanas de resaca, o de empalmada; las tardes de vivir por vivir en plano horizontal o vivir por alcanzar uno de los puestos codiciados de esas jaulas de conocimiento que dicen llamarse bibliotecas, aun sabiendo que son mucho más (entrenamiento de gestos silenciosos para conversaciones eternas y otras historias); las “postardes” de Retiro, espiritual y en todos los sentidos; las “prenoches” de nubes en el salón dispuestas para conversaciones pequeñas, y absurdas...pero tan grandes; y las noches...esas noches, de luces de neón en las pupilas y tiendas de disfraces en nuestras chisteras, aprendiendo lo fácil que es dejarse llevar de la mano de un vampiro, volando con sorbos de guerra, o de paz, o de las dos a la vez, dejándonos querer por cada farola, y cada escalón mal superado...pero superado al final, con una sonrisa de oreja a oreja, gracias al ejército de incompetentes desastres que me acompañaba, y me acompaña, y de algún superheroe Desastre que quiso salvar las noches de luna llena.

Por todo...y por mucho, mucho más, es fácil echar la vista atrás y sonreír al pensar que todo esto...volverá.


martes, 2 de agosto de 2011

En busca del Hombre de Giacometti

Supongo que es mucho más que recorrer kilómetros con tal de ver el ángulo que hace mi vida sobre la carretera en cada uno de ellos; supongo que las razones las perdí soñando pero me sigo moviendo por algo, y ese algo...; supongo que la suerte existe, y que el destino es una mezcla de ella y de las consecuencias de pequeños detalles, bailes de cada decisión en el salón del tiempo; supongo que esto no tiene sentido, pero mi vida con sentido no tendría objetivo.

Sé que supongo muchas cosas, pero también supongo que sé, y sé, que algunas cosas pasan sin más y, a la vez, porque tenían que pasar y porque el equilibrio es imposible de alcanzar en la balanza de la felicidad efímera (en voz baja, que no resalte)...Pero a veces se hace notar, y pesa de verdad.


domingo, 31 de julio de 2011

buscando mi casa


El momento en el que llegué a casa, y no encontré un cepillo de dientes con mi nombre, me di cuenta de que tal vez me había equivocado. No sabía bien dónde buscarla...quizás estuviera a miles de kilómetros, sorteando las fronteras; o bien se hubiera quedado atrapada en algún avión, o algún tripulante se la hubiese llevado por equivocación con su equipaje. Puede incluso que siguiera conmigo, en mi maleta, sólo que...que yo no podía, no sabía verlo.

Con el tiempo me hice con un cepillo, las baldosas se fueron moldeando con mis pisadas, y los vasos empezaron a archivar cada una de mis huellas dactilares. Así, mis labios empezaron a llamarla hogar, pero sabiendo, con la seguridad que brindan las noches cerradas, que lo había perdido para siempre.


sábado, 30 de julio de 2011

carta de presentación de gg penningstone

Un mechero, luego dos. Perdimos el tiempo, el fuego, las boquillas y las ganas. La ceniza en el suelo no para de revolotear, hace círculos indicándonos el rumbo de nuestras vidas. Intentas apartarla, te tiznas los dedos y te pintas la cara como un indio. Ya no somos niños, pero jugamos a serlo, y no se nos da mal.
Las 6, hora del té; el té de los locos se sirve frío y seguimos esparcidos en el suelo sin demasiado ánimo para recomponernos. Te duelen las manos pero aun así procedes. Mis pulmones se resienten, pero procedo igualmente. Nos dará alas, alas para dividirnos en más motas de polvo incapaces de levantar un palmo del suelo. Procedemos. El mundo estalla en cada bocanada, el papel se humedece y me hace sentir triste, siempre estamos igual. No llegamos intactos al final, joder. Pero continuamos, ya habrá más ocasiones. Al fin y al cabo…lo importante es aspirar, aspirar a más.
La noche, momento de relajarse. Momento de relajarse más. No ha sido suficiente un día entero mimetizándonos con el frío de los baldosines, queremos más. Y aunque no quisiéramos, tampoco podríamos hacer mucho por cambiarlo. Así lo quiere el rey, nos quiere atontados como moscas para ser así más vulnerables a sus encantos. Y de nuevo, caemos en sus sucios trucos y engaños. Papel verde, mierda. El encanto se esfumó. Estamos en apuros, verdaderos apuros. Los ánimos se alteran. Cuento tus dedos, aún nueve. Se mueven al compás de la música que sólo suena en mis pulmones. Un dos tres…empezamos de nuevo. Te levantas, con cara de enfado. Irradias luz, pero tú no lo sabes, y no seré yo quien te lo diga. Te mueves y los rayos me deslumbran. No te muevas, pero sigues haciéndolo. Deambulas, no sabes dónde vas, ni lo que quieres. Lo recuerdas, ¿dónde coño se han metido? Los escondí por la casa, pero no lo sabes y no te lo puedo decir porque mis músculos ya no responden a mis órdenes. Estamos acabados, ambos lo sabemos, pero nos quedan intereses comunes. Por ahora, el interés mutuo es encontrarlo, tú te mueves y yo te guío mentalmente. Confío en ti, aunque eso tampoco lo sepas. Das con ello, aparece esa mueca en tu cara, sonríes, lo zarandeas y te echas al suelo a reír como un niño. Voy rodando hacia ti, reímos y llegado un momento los dos nos quedamos extrañados. No sabemos qué ha pasado, por qué. Pero ha pasado. La pregunta, silenciosa en el aire, obtiene una respuesta muda. Asentimos, y procedemos. Te pido permiso pero me lo niegas, ya sabes, ya sé…Sí, lo sé, pero no estaría mal por una vez. Es igual, procedes. Tú lo creas tú lo destruyes, es justo. Miro el reloj, me parece increíble que sea tan tarde, aunque no alcanzo a ver la hora. Qué más da, será tarde. Llevamos una vida aquí y no hemos sacado nada en claro. Hace frío, hace calor. El vodka hace esas cosas. Mareo pasajero se aproxima por la carretera. Viajeros al tren y empieza la aventura. El viento sopla en la cara y saco la mano por la ventanilla. Mierda, los vasos al suelo, y tú abriendo ventanas…Ahora entrarán, ¡cierra! No nos alcanzarán, no saben dónde estamos. Son monos estúpidos que no darían con nosotros ni en un millón de años. Antes me pareció ver uno, se asomó por tus ojos y me amenazó con no irse jamás. Sentí miedo. ¿Por qué? Por no volver a verte. ¿A mí? Sí…No sabía que…A veces, sí. Toma. Silencios. Nuevos mareos, nuevas sensaciones. Me ahogo, o me hundo, no sé bien. Pero eres tú, me abrazas, ¿por qué? Demasiados porqués en esta conversación, ¿no? Calla y aspira, aspira siempre a más.

los antiguos "quiero y no puedo" que cobran sentido

Quiero escuchar música contigo, compartir las caras de espanto y de asombro ante diversos acordes, pintorescos ritmos.

Quiero que me dejes caer sobre la nueva alfombra, esa que tú no conoces, aún; esa que quiero que conozcas. Y también quiero que me sigas hasta la cocina para ver qué preparamos, porque eso significará que ya puedo comer contigo a mi lado. Quiero pelearme contigo por la película que vamos a ver, y por quién irá a pillar algo, esporádico, para amenizarla. También quiero que esas peleas acaben en un “vamos los dos y nos tomamos algo”.

Porque ya no tendré que preveer una semana antes quedar contigo para asimilarlo. Quiero verte por la calle y ya no separarme de ti hasta la mañana siguiente. Quiero que me despiertes con señales de humo. Quiero que vengas a buscarme a la biblioteca, y quiero que nos vayamos después a dar una vuelta y no separarme de ti hasta la tarde siguiente. Quiero que llegue la primavera contigo. Y quiero que salgamos a por un helado, y pasear por algún parque y sentarnos como dos viejitos... y ya no separarme de ti hasta la noche siguiente. Quiero estar mal contigo, y quiero morirme al día siguiente para que luego quieras que reviva, y revivir, y ya no separarme de ti en mucho tiempo, tal vez más.