miércoles, 7 de septiembre de 2011

de viaje a los sueños polares

Abrir los ojos, y no-ver...y ver, blanco, todos los colores de una vez, y vuelta a la nada. Descubriendo el mundo debajo de las sábanas, prohibiendo la entrada de monstruos y otras pesadillas, dejando pasar sólo los rayos de sol precisos que me hagan posible intuir otras formas, extranjeras. Viento cálido, pero no, viene de dentro, y desaparece. Y, si agudizo los sentidos, ahí están, ritmos cardíacos bailando con los vientos del sur. Pero no, no soy yo. Explota el submundo artificial de los sueños, y la realidad amable me sacude de repente. Y es que sumando cada uno de los dedos, ahora...son veinte.


(y se mueven, y me bailan)

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