jueves, 29 de septiembre de 2011

abriendo caminos de espejos

A quemarropa, una única puerta de entrada, sin salida. Trayectoria errática, salvaje. Arrasando por donde pasa, un tornado de fuego dispuesto a fundir el centro del cerebro. Cortocircuito que amordaza mis sentidos, y ya nada vale nada. Ha traído el sol de la mano, y las flores que prometí estudiar, y las lunas que juré abrazar en las noches desiertas. Un país de liliputienses devastado por un gigante, un gigante como una bola de luz que tan sólo veía espejos a su paso, sonriéndole.

No hay comentarios:

Publicar un comentario