sábado, 7 de julio de 2012

el hombre del tiempo


Hace años se instauró la mentalidad de “el hombre del tiempo" y, desde entonces, las alegrías son grandes tormentas, de sonrisas; y los desarraigos que sufre mi piel (de la tuya) se transforman en borrascas imposibles de parar.
Es entonces cuando hay que sacar los abrigos, desempolvar las katiuskas y convencer a la cabeza de que, por mucho que llueva, esta vez no se permitirán goteras.
Los periódicos adquieren función de papel secante y los recuerdos hacen de muros de contención.
No seremos protagonistas de las noticias de mañana por catástrofe medioambiental. Son borrascas … el viento que las trajo, del mismo modo, se las llevará.


Hemos entrado en la estación del verano, se aproximan incendios.