viernes, 20 de diciembre de 2013

I wonder to myself could life ever be sane again?

Juega con unas canicas en su mano mientras piensa, baraja la posibilidad de darle la razón, de dar su brazo a torcer; aceptar que, sí, algún anclaje del intrincado mecanismo que dibuja cada uno de sus actos no fue bien fabricado. Lo que antes creyó rasgos de personalidad, tal vez, no sean más que signos de enfermedad.

Medita si aceptarlo o no, cuando las ideas no vienen del centro del cerebro, sino que llegan en palomas mensajeras, le cuesta siglos asimilarlas y, más aún, asumirlas. Pros y contras. La paz en la discusión, aceptar la derrota y morir en ella, dejar de ser, de pensar, de llorar, de soñar. Podría ser capaz de olvidar las cosas que le importan, capaz de no preguntarse el por qué de las baldosas amarillas, capaz de soportar los gritos vacíos de la gente, capaz de convivir con los zombis sanos de mente y estables de corazón que infestan las calles. Sería eficaz en su tarea de ser normal, lo sabe. Algún día, incluso, le dirían que parece feliz, y sería capaz incluso de creerlo.

Y es, sin embargo, tan atractivo continuar siendo, errando, pensando, maldiciendo, discutiendo, callando, escuchando, preguntando, llorando, peleando, soñando, retrocediendo… y saltando más alto… y, sobre todo, desestimando cada uno de los juicios de valor que él ha hecho.


Siente un leve masaje en la palma de su mano, humedece sus labios con la lengua, trata de coger aire…pero aún no es capaz de llenar sus pulmones. Quedan asuntos por resolver, bronquios por desatascar. Suelta las canicas en la mesa, y se ve, diminuta, reflejada en ellas. Tiene que ser fantástico presenciar la elaboración de una canica. Ríe. Orgullosa. Los zombis no opinan (lo mismo). 

manual de autoayuda

Fijar un objetivo, lejano; si es de noche, preferible, bien puede valer la luz más distante que hallemos. Con la mirada centrada, asegurarnos de lo que queremos hacer, y de que queremos de verdad (este punto es clave, porque las dudas vendrán, siempre, pero más vale tener la certeza de que al inicio estaba uno convencido de lo que hacía, y de lo que quería). Tras estos dos sencillos pasos, el resto es comportarse al más puro estilo animal, y correr, y no mirar atrás, ni a ningún otro punto más allá del farolillo al final de la senda, la guía. 
Es un camino de tierra, habrá obstáculos, pero nuestra mente es esa luz, y ya no existen pies para tropezar. 
Si cometimos el error de guardar imperdibles en nuestros bolsillos, tal vez caigan al suelo en la carrera, y no nos importará, no podemos parar. 


Corre, animal ... al llegar a la meta descubrirás que tan sólo acaba de empezar.

martes, 17 de diciembre de 2013

de cómo se destruyen las papilas


Sentado, ahí, frente a su desayuno. Una semana atrás habría asegurado ser conocedor de todas las verdades del universo, infinito. Ahora cada herida dibujada en la pared es una pregunta sin respuesta, no en este momento.  Tiene  tantas dudas que se agolpan, como cuerpos en un túnel, y no alcanza a acertar la respuesta de ninguna.  Ningún cuerpo con vida.

Puede parecer pretencioso, se lo plantea incluso. La gente que se cuestiona muchas cosas peca de superioridad, de querer llegar más allá. Pero no, sencillamente todo lo que le rodea se ha vestido de interrogaciones, como si de una fiesta de disfraces se tratara. Sus ojos, inseguros, empiezan a hallar grietas en todas las verdades que aceptó sin dudarlo. ¿Será acaso él quien cree ser? Llevado al extremo, ¿existirá realmente? ¿Qué quiere decir realmente? 

Apenas han pasado 2 minutos, sigue ahí, frente a su desayuno, algo más frío. Se arrepiente de no creer en dios, y al pensarlo un escalofrío recorre su cuerpo, ¿será que existe? Esboza una sonrisa silenciosa, “para dios”. 
Y en tal enjambre de interrogantes, sin embargo, lo que más le preocupa es cómo puede cambiar el funcionamiento del cuerpo, animal, en un momento. Cómo puede ser que el desayuno que ayer le hacía levantarse de un salto de la cama, hoy tenga que estar sacándolo de la boca con los dedos, fríos, porque no sabe absolutamente a nada. Puede existir dios, o puede no existir, pero lo que no puede ser es que un mismo alimento deje de saber. 
En el mundo de las cosas tangibles y seguras, esto… esto no pasaba.

jueves, 12 de diciembre de 2013

yo no he sido

Le clava en el cuello un cuchillo -él a ella-
y le acusa -él a ella- de suicidio - ella a ella.