jueves, 29 de septiembre de 2011

abriendo caminos de espejos

A quemarropa, una única puerta de entrada, sin salida. Trayectoria errática, salvaje. Arrasando por donde pasa, un tornado de fuego dispuesto a fundir el centro del cerebro. Cortocircuito que amordaza mis sentidos, y ya nada vale nada. Ha traído el sol de la mano, y las flores que prometí estudiar, y las lunas que juré abrazar en las noches desiertas. Un país de liliputienses devastado por un gigante, un gigante como una bola de luz que tan sólo veía espejos a su paso, sonriéndole.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

de viaje a los sueños polares

Abrir los ojos, y no-ver...y ver, blanco, todos los colores de una vez, y vuelta a la nada. Descubriendo el mundo debajo de las sábanas, prohibiendo la entrada de monstruos y otras pesadillas, dejando pasar sólo los rayos de sol precisos que me hagan posible intuir otras formas, extranjeras. Viento cálido, pero no, viene de dentro, y desaparece. Y, si agudizo los sentidos, ahí están, ritmos cardíacos bailando con los vientos del sur. Pero no, no soy yo. Explota el submundo artificial de los sueños, y la realidad amable me sacude de repente. Y es que sumando cada uno de los dedos, ahora...son veinte.


(y se mueven, y me bailan)

viernes, 2 de septiembre de 2011

en Munchkin o en cualquier otra parte

¿Y si no tienes los chapines colorados con los que regresar a casa? ¿Y si ni tan siquiera tienes un propio Kansas al que llamar hogar?

Entonces te apegas a cada baldosa amarilla como si fuera tuya y así, sin saber muy bien ni cuándo empezó ni dónde acabará, recorres el camino, sin pedir mucho más, ni un corazón (toctoc tal vez no suene a hueco), ni inteligencia (que te distrae de la felicidad)...simplemente otro paso, otro día, no alcanzar a ver el final.