viernes, 24 de octubre de 2014

Escucha...

Hablamos de caer, de dejarse ir hacia el mismo centro de uno mismo, como arrastrado por la corriente, como una mala resaca del mar después de haber pasado la noche en vela rompiendo contra las rocas.
Hablamos de volver a empezar cuando ya no hay rastro alguno del camino, de encontrar el punto de partida del laberinto en la mente de un demenciado.
Hablamos de cuerdas infinitas sin nudos a la vista, y de las ganas de romperlas y escapar como Houdini, empleando la locura como instrumento para alcanzar la cordura.
Hablamos de conversaciones entre el yo, el superyo, los superhéroes y las hadas que no llevan a ninguna parte, que no sirven sino para olvidar al ello que mantenemos encerrado por puro miedo a la verdad, pánico a la bestialidad. 
Hablamos de la brutalidad de la verdad, sirviéndonos de mentiras para expresarnos, para movernos, para tocarnos, para fingirnos. 
Hablamos de que no haga falta hablar más.

lunes, 23 de junio de 2014

paseo marítimo

Un portazo. Ha amanecido ya y me parece tan tarde que no alcanzo a comprender mi destino. En el camino, zumos y cervezas dibujan una sonrisa que se abre paso entre el sueño de la mañana. "Anoche, anoche, a-hora" ...puedo oír sus recuerdos, recientes aún, borrosos para siempre.
Día de azul grisáceo y bisagras cansadas de trabajar en días no laborables. Y luego, ...luego sigue reinando la luz y vuelve a parecerme tan tarde...y ahora no entiendo de dónde y de qué huyen mis pies, ni dónde se dirigen a buscar cobijo de manera autómata. No entiendo qué ha pasado con mi día, con mi vida, y por qué en mi recuerdo no hay zumos ni cervezas, sino olores asépticos y halógenos que centellean en mis oídos como una locomotora. Otro portazo, vuelve a ser mañana.
Y tú, mientras tanto, subida a las farolas para pintar el sol.

miércoles, 12 de febrero de 2014

Haciendo cuentas

O tal vez lo que importe sea el número de horas que llevo conociéndote, los minutos exactos que me han llevado a interpretar cada ángulo de las pestañas sobre tus ojos, habiendo comenzado por estudiar el ángulo de mi vida en las carreteras que me llevaban hacia ti.
Tal vez lo importante sea la suma de momentos y no la resta de sonrisas; y es que todo tiene un precio, y yo no siento que haya pagado de más.
Cheques en blanco firmados sin pensar, 


decisiones importantes dejadas al azar. 
Tengo los bolsillos llenos de anclas, entremezcladas con algunas monedas de felicidad y conflictos que gastar, y mucho... mucho tiempo por delante que derramar.