viernes, 24 de octubre de 2014

Escucha...

Hablamos de caer, de dejarse ir hacia el mismo centro de uno mismo, como arrastrado por la corriente, como una mala resaca del mar después de haber pasado la noche en vela rompiendo contra las rocas.
Hablamos de volver a empezar cuando ya no hay rastro alguno del camino, de encontrar el punto de partida del laberinto en la mente de un demenciado.
Hablamos de cuerdas infinitas sin nudos a la vista, y de las ganas de romperlas y escapar como Houdini, empleando la locura como instrumento para alcanzar la cordura.
Hablamos de conversaciones entre el yo, el superyo, los superhéroes y las hadas que no llevan a ninguna parte, que no sirven sino para olvidar al ello que mantenemos encerrado por puro miedo a la verdad, pánico a la bestialidad. 
Hablamos de la brutalidad de la verdad, sirviéndonos de mentiras para expresarnos, para movernos, para tocarnos, para fingirnos. 
Hablamos de que no haga falta hablar más.

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