Es genial que la ventana de mi cuarto mire al noreste y pueda ver el mar, viviendo en la costa sur peninsular. Supongo que es lo mismo que sucede en mi cabeza: me despierto mirando al noreste, viendo el sol salir, y me acuesto igual, esperando al sol llegar.
Puedo oírlo bailar con sus muñecas (unión de las manos con el centro de operaciones).
domingo, 29 de enero de 2017
lunes, 23 de enero de 2017
hipo-grito-huracanado
No me gustó de ti el silencio,
y esas ganas de hablar suicidas;
lo poco que tardé en conocerte
y lo muy incomprensible que me resultabas
(y me resultas);
lo fácil que era pedirte,
y lo mucho que entregabas
para lo poco que demandabas:
un poco de atención,
media mirada de cada dos.
Las caladas a tercios,
cuando quería la mitad;
esa lluvia intensa,
y el viento convirtiéndola en horizontal,
y yo esperando ver algún rayo reventar.
siempre me gustaron las tormentas.
y esas ganas de hablar suicidas;
lo poco que tardé en conocerte
y lo muy incomprensible que me resultabas
(y me resultas);
lo fácil que era pedirte,
y lo mucho que entregabas
para lo poco que demandabas:
un poco de atención,
media mirada de cada dos.
Las caladas a tercios,
cuando quería la mitad;
esa lluvia intensa,
y el viento convirtiéndola en horizontal,
y yo esperando ver algún rayo reventar.
siempre me gustaron las tormentas.
martes, 10 de enero de 2017
buen camino
Y me da la sensación de que las historias se repiten, que los individuos que transitan ahora son los mismos que pasaron tiempo atrás; siento que las palabras -y su orden, y su entonación- son las mismas que ya pronuncié tantas otras veces. Y, aun así, aunque el objetivo siga siendo, a todas luces, el mismo que siempre... sé que los caminos que me llevan hacia él son distintos cada día, con sus mentiras, sus cuestas y sus piedras, sus sonrisas guardadas, sus canciones descubiertas, sus gritos y balanzas.
El noventa y nueve por ciento de la vida es el camino. A recorrerlo.
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