Es genial que la ventana de mi cuarto mire al noreste y pueda ver el mar, viviendo en la costa sur peninsular. Supongo que es lo mismo que sucede en mi cabeza: me despierto mirando al noreste, viendo el sol salir, y me acuesto igual, esperando al sol llegar.
Puedo oírlo bailar con sus muñecas (unión de las manos con el centro de operaciones).
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