miércoles, 26 de abril de 2017

laceración

Miro las heridas que se marcan en mi piel, cada día más numerosas, y pienso "bien". Me siento orgullosa por las huellas que va dejando en mí esta batalla silenciosa, esta lucha sin sentido. Moratones que no saben de dónde han venido ni por qué se van (volverán), quemaduras gratuitas y algún que otro arañazo de etiología indefinida. Y los miro con orgullo, como el que sabe que ha errado por un bien mayor, aunque no exista, aunque esté tan a millones de años luz de distancia que ni lo sienta, aunque lo sueñe.

Automutilación en mis entrañas. Otro capítulo.

sábado, 22 de abril de 2017

walkie-talkie

Hablo contigo todos los meses,
aunque tú no lo sepas, varias veces.
No me cuentas nada, claro,
yo te digo que no entiendo,
sigo sin comprender el rumbo marcado,
el objetivo de este viaje que se hace, ya,
demasiado largo. Y cansado,
tan cansado.

Era un animal perfecto.

martes, 11 de abril de 2017

d-escamas de primavera

A veces te imagino muerto, exiliado de esta vida,
para hacer comprensible el estado de las cosas,
evitable el amargor en las papilas,
amable el recuerdo de la era borrosa.

A veces te imagino viento, y como tal,
que nunca existió porque no se dejó ver,
como un dios que acecha desde el cielo, voraz,
como una amenaza a punto de caer.

A veces me imagino un árbol,
caduco, esperando que le agiten las hojas,
que le abonen con cal y entre cal y cal, arena, y viva,
bien viva, y que queme.
Y se mueran sus raíces, y se incendien sus semillas.

A veces les imagino plástico, fundido,
derramándose por tus manos y tú, latiendo,
les cuentas el cuento de la vida y sus errores y,
regándolos con verdades, omites el círculo sin sentido
de las noches llenas y las horas vacías,
del salir aturdido y entrar convencido de que había otra manera,
un ángulo muerto que no oímos pedir ayuda,
mis días pudriéndose en la nevera.