domingo, 31 de julio de 2011

buscando mi casa


El momento en el que llegué a casa, y no encontré un cepillo de dientes con mi nombre, me di cuenta de que tal vez me había equivocado. No sabía bien dónde buscarla...quizás estuviera a miles de kilómetros, sorteando las fronteras; o bien se hubiera quedado atrapada en algún avión, o algún tripulante se la hubiese llevado por equivocación con su equipaje. Puede incluso que siguiera conmigo, en mi maleta, sólo que...que yo no podía, no sabía verlo.

Con el tiempo me hice con un cepillo, las baldosas se fueron moldeando con mis pisadas, y los vasos empezaron a archivar cada una de mis huellas dactilares. Así, mis labios empezaron a llamarla hogar, pero sabiendo, con la seguridad que brindan las noches cerradas, que lo había perdido para siempre.


No hay comentarios:

Publicar un comentario