He imaginado una vida contigo
y luego la he roto en trocitos
y los he tirado por el desagüe,
para ver cómo lo atascaban.
Le he dibujado unos labios a la luna
para tatuarle después una sonrisa de payaso
para no olvidar que cuando vuelve,
a veces, se ríe de mi.
He corrido como alma que lleva el diablo,
buscando un vertedero donde
abandonar todos los escombros
en que se ha convertido este mundo.
Todo esto, para nada, sin sentido.
Desde que supe que sólo nos queríamos cuando estábamos drogados, me anestesio intermitentemente buscando que todo desaparezca. Pero todo siempre se queda ahí. Mirándome
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