Los círculos son sexy. El verano no vendrá, hasta que tú... Nada. La calle se aleja, el miedo quema; y tú... Nada. Van pasando las hojas y la vida se desvanece, el sentido se pierde; y así va llegando el final de esta canción fantasma, la que nos ha tocado vivir, en la que nos gusta jugar.
Pero qué bueno que nos crucemos por los caminos ahora que decidimos dejarnos llevar, ahora que tocamos todos los acordes antes de darlo por perdido, ahora que las ganas son las cuerdas que mueven nuestros pies de marioneta. Qué bueno dejarse llevar ahora que hay tantos lugares que conquistar, tantos rostros que codificar en braille, tantos gustos que guardar en las papilas de mi memoria.
Que si el verano no viene y la calle se aleja, habrá que buscar puertas, encontrar salidas y caminar, un paso tras otro, hacia donde nos lleve el instinto, allá donde imaginemos las baldosas amarillas.
Nunca necesitamos la realidad para crecer.
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