martes, 9 de agosto de 2011

Reencuentro conMi

Echando la vista atrás, sintiendo los momentos peregrinar por mis antebrazos, estimulando cada poro. Recorriendo los recovecos de nuestros caminos, que se cruzaron hace ya cuatro años o 1460 días, alguno más... alguno menos. Alcanzando a oler cada uno de los colores que llenaron nuestras mañanas de resaca, o de empalmada; las tardes de vivir por vivir en plano horizontal o vivir por alcanzar uno de los puestos codiciados de esas jaulas de conocimiento que dicen llamarse bibliotecas, aun sabiendo que son mucho más (entrenamiento de gestos silenciosos para conversaciones eternas y otras historias); las “postardes” de Retiro, espiritual y en todos los sentidos; las “prenoches” de nubes en el salón dispuestas para conversaciones pequeñas, y absurdas...pero tan grandes; y las noches...esas noches, de luces de neón en las pupilas y tiendas de disfraces en nuestras chisteras, aprendiendo lo fácil que es dejarse llevar de la mano de un vampiro, volando con sorbos de guerra, o de paz, o de las dos a la vez, dejándonos querer por cada farola, y cada escalón mal superado...pero superado al final, con una sonrisa de oreja a oreja, gracias al ejército de incompetentes desastres que me acompañaba, y me acompaña, y de algún superheroe Desastre que quiso salvar las noches de luna llena.

Por todo...y por mucho, mucho más, es fácil echar la vista atrás y sonreír al pensar que todo esto...volverá.


1 comentario:

  1. Re-bienvenida.

    Envidia al pensar que, en mi caso, volveré a no contar con la compañía de ese ejército de incompetentes. Pero bueno, malo será, que entre un millón y medio de habitantes no encuentre otro pelotón al que alistarme.

    Te regalo tu primer seguidor :)

    ResponderEliminar